🌽 El campo mexicano se levanta: productores exigen justicia, igualdad y reconocimiento

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San Luis Río Colorado, Sonora – Octubre de 2025.
El amanecer de este martes tuvo un sonido distinto. En lugar del canto de los gallos o el murmullo del viento, se escuchó el rugido de los tractores y el eco de miles de voces que dijeron “ya basta”.
Desde las planicies del norte hasta los valles del Bajío, el campo mexicano se levantó en un paro nacional, un movimiento que busca mucho más que apoyos económicos: busca respeto, dignidad y una oportunidad real para sobrevivir.


Una protesta que brota de la tierra

Los productores agrícolas del Valle de San Luis Río Colorado y de más de veinte estados del país salieron a las carreteras para exigir atención.
Lo hicieron de forma pacífica, con carteles, lonas y banderas de México.
Sus rostros reflejan el cansancio de décadas de trabajo no reconocido, y sus manos, curtidas por el sol, sostienen una verdad sencilla: sin campo, no hay país.

Durante años, los agricultores han soportado el peso de los incrementos en los insumos, la falta de créditos y el desplome de los precios de los granos.
Aun así, continúan sembrando, produciendo y alimentando a millones.
Pero ahora, dicen que el límite ha llegado.

“Nos cansamos de sembrar pérdidas. No queremos pelear, solo queremos que nos escuchen”, expresó Ricardo Martínez Presidente de producto Trigo en San Luis Río Colorado durante la concentración de este martes.


Una competencia desigual con el campo norteamericano

Uno de los puntos más fuertes de su reclamo es la competencia injusta con los productores norteamericanos.
Mientras en Estados Unidos los agricultores reciben subsidios directos, créditos blandos, apoyo energético, seguros de cosecha y tecnología avanzada, el productor mexicano enfrenta condiciones totalmente distintas:
altos costos de diésel, falta de financiamiento, programas recortados y ausencia de una política agrícola moderna.

El resultado es un desequilibrio que los deja en clara desventaja.
Por ejemplo, un productor estadounidense de trigo o maíz puede vender su cosecha con garantía de precio mínimo, mientras que el mexicano ni siquiera recupera lo invertido.
Esto ha provocado que miles de familias abandonen el campo, migren o cambien de actividad, dejando grandes extensiones de tierra improductiva.

“Queremos competir, pero en igualdad de condiciones”, señalan los agricultores.
“Allá tienen respaldo; aquí tenemos puro esfuerzo.”


El impacto del T-MEC y la falta de políticas agroalimentarias

Los productores también señalan que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha favorecido al campo norteamericano y canadiense, sin considerar las desigualdades estructurales del campo mexicano. Piden al Gobierno Federal revisar las cláusulas relacionadas con el comercio agrícola y establecer mecanismos que protejan a los pequeños y medianos productores.

La apertura comercial, dicen, ha inundado el mercado mexicano con granos importados a precios más bajos, desplazando la producción nacional y reduciendo los ingresos de quienes dependen directamente de la tierra. Sin políticas de compensación ni programas efectivos de modernización, el futuro del campo luce incierto.


Una movilización nacional que une voces y regiones

Este 14 de octubre, más de 20 estados se unieron al paro nacional.
En Sonora, Sinaloa, Baja California, Chihuahua, Jalisco, Veracruz, Guanajuato y Zacatecas, los productores salieron a las carreteras. En el puente del Río Colorado, en San Luis Río Colorado, Sonora, decenas de agricultores bloquearon de forma simbólica el paso, convirtiendo ese punto en emblema de la protesta.

Los bloqueos, tomas de casetas y concentraciones se realizaron de manera pacífica, pero con un mensaje contundente:
“No buscamos privilegios, buscamos sobrevivir.”

“El campo mexicano está olvidado.
Si no se toman medidas pronto, no habrá quien siembre ni qué comer”, comentó un líder agrícola del norte del país.


El campo: raíz del alimento y de la economía

El campo mexicano no es solo un sector económico; es la base de la vida diaria.
Gracias a los agricultores hay trigo para el pan y los hot cakes, granos para las sopas y pastas, forraje para el ganado, frutas y verduras en cada mesa.
Es el sector primario, la raíz de todo lo que después se convierte en industria, comercio y alimentación.

Y sin embargo, es también el más vulnerable. El que recibe menos inversión, menos atención y menos reconocimiento. A pesar de ser el primero en la cadena alimentaria, es el último en la lista de prioridades nacionales.


Un llamado al Gobierno y a la conciencia ciudadana

Los productores hacen un llamado directo al Gobierno Federal para implementar políticas que nivelen la competencia internacional y rescaten la producción agrícola nacional.
Solicitan precios de garantía, créditos accesibles, apoyo en combustibles, tecnología, infraestructura hídrica y acceso a mercados justos. Pero también hacen un llamado a la ciudadanía:
a recordar que cada alimento que llega a la mesa nace de una semilla sembrada por alguien que hoy está protestando.

“El campo no pide caridad, pide justicia”, se lee en una de las pancartas colocadas en el puente del Río Colorado. “Si el campo muere, México muere.”


Reflexión final: sin campo, no hay futuro

Al caer la tarde, los tractores quedaron inmóviles sobre las carreteras y los agricultores permanecieron firmes. El sol del desierto tiñó de dorado las tierras del Valle de San Luis, y con él se alzó una promesa silenciosa: seguir luchando.

El paro nacional de productores no es un hecho aislado; es una advertencia. Una sacudida moral a un país que ha olvidado que su fuerza viene de la tierra. Porque mientras haya quien siembre, México tendrá esperanza. Pero si el campo se apaga, no habrá nada que cosechar… ni para la tierra, ni para el futuro.

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